meniscos
  • 27 Septiembre

Meniscos

TLos meniscos son estructuras cartilaginosas (fibrocartílago) que se encuentran en medio de una articulación para:

  • Absorber los impactos.
  • Estabilizar los los huesos que forman la articulación.
  • Ayudar a que los huesos se muevan de forma más armónica entre sí.

Pongamos el ejemplo más conocido: los meniscos de la rodilla. En la rodilla el extremo inferior del fémur tiene una superficie circular, mientras que el extremo superior de la tibia es prácticamente plano. Por tanto, cuando el fémur ha de “rodar” sobre la tibia no tiene ninguna sujección que lo estabilice, corriendo el riesgo de que se mueva de forma incontrolada o se desplace sobre la tibia. Para evitarlo tenemos los meniscos (uno interno y otro externo) que funcionan como una “cuña” para calzar las ruedas de un coche, manteniendo el fémur siempre centrado sobre la tibia.

Aunque los meniscos más conocidos (porque son los que más se lesionan) son los de la rodilla, existen meniscos en otras articulaciones: mandíbula, articulaciones esternocostoclavicular y acromioclavicular (ambas pertenecientes al hombro), costillas, etc.

 

¿POR QUÉ SE LESIONAN LOS MENISCOS?

Los meniscos tienen un pequeño margen de movimiento, puesto que no están totalmente soldados a ninguno de los huesos adyacentes. Este pequeño margen de movimiento es benficioso para que puedan adaptarse a los distintos movimientos de la articulación. Sin embargo, a veces, un movimiento brusco de la articulación acompañado de presión o impacto en la misma, pilla a los meniscos “a contrapié” y estos no son capaces de moverse lo suficientemente rápido como para adaptarse al movimiento, quedando incrustados y comprimidos en medio de los huesos.

La lesión de los meniscos es muy frecuente en deportes con movimientos bruscos o violentos, o en articulaciones ya degeneradas (artrosis, desgaste de menisco, etc).

 

TIPOS DE LESIONES

Desde un punto de vista fisioterapéutico, hay 3 lesiones lesiones bien diferenciadas de menisco: la malformación congénita, el pinzamiento inflamatorio y la rotura.

  • Malformación congénita: algunas enfermedades afectan a la forma del menisco (menisco discoideo). El tratamiento es quirúrgigo.
  • Pinzamiento inflamatorio: esta es una lesión sin demasiada gravedad, aunque sí dolorosa. En ella, el menisco queda comprimido en medio de la articulación pero no sufre fisura/rotura. Debido a la compresión se inflama, aumentando su tamaño al mismo tiempo que se vuelve muy sensible a la presión. Los síntomas son dolor, inflamación o aparición de líquido en la articulación (hidrartrosis), imposibilidad para cargar peso sobre la articulación o caminar con normalidad. Este tipo de lesión se trata con reposo y fisioterapia para eliminar la inflamación del menisco y aliviar la presión.
  • Rotura de menisco: en este caso el menisco, al quedar atrapado en medio de la articulación, sufre un desgarro parcial o total. Como el menisco es fibrocartílago, no puede cicatrizar por sí mismo, por lo que el tratamiento es esencialmente quirúrgico. No obstante, muchas roturas de menisco en personas sedentarias pueden pasar inicialmente desapercibidas, produciendo episodios pasajeros de dolor similares a un pinzamiento inflamatorio, y con tratamiento de fisioterapia remiten y el paciente puede llevar una vida normal sin necesidad de someterse a una intervención quirúrgica. En todo caso, la decisión de operar o no será siempre del cirujano traumatólogo.