fibromialgia
  • 21 Marzo

Fibromialgia

FIBROMIALGIA: (De fibra y mialgia). 1. f. Med. Enfermedad caracterizada por dolor muscular difuso e intenso, rebelde al tratamiento y de causa desconocida.

 

¿QUÉ ES LA FIBROMIALGIA?

La fibromialgia es una enfermedad crónica, generalizada y que se caracteriza por dolor de larga duración en los músculos y en las articulaciones de todo el cuerpo. Puede ser especialmente intenso en algunos puntos: zona occipital y cervical, en la parte alta y baja de la espalda, rodillas, codos y glúteos. La intensidad del dolor varía de día en día, y puede cambiar de lugar, pudiendo llegar a ser más severo en aquellas partes del cuerpo que se usan más (cuello, hombros, cadera y pies). En algunas personas, el dolor interfiere con las tareas diarias y cotidianas, mientras que en otras, sólo les ocasiona un malestar leve. Son muy frecuentes los trastornos del sueño, el cansancio, la rigidez y sensación de hinchazón y entumecimiento de las articulaciones, alteraciones intestinales, sequedad de boca, acidez de estómago o exceso de gases.

En la actualidad la fibromialgia la sufren entre 400.000 y 1.200.000 de españoles, principalmente mujeres entre los 30 y los 60 años de edad. Afecta 9 veces más a mujeres que a hombres. Su evolución es benigna, sin riesgo para la vida y no provoca invalidez o lesiones definitivas.

 

CAUSAS DE LA FIBROMIALGIA

Los últimos estudios sobre fibromialgia parecen confirmar que la enfermedad se produce por una alteración a nivel cerebral. Se podría decir que el cerebro produce pequeños estímulos en las regiones del cerebro relacionadas con el dolor. Estos estímulos, que en principio deberían producirse sólo ante una agresión (entendamos agresión como cualquier cosa que pueda producir dolor, sea algo externo -un golpe, calor excesivo.. - como algo interno -una infección, una indigestión...-), en las personas afectadas por la fibromialgia se producen de manera espontánea y más o menos constante.

 

Ahora bien, ¿qué causan esos ESTÍMULOS CEREBRALES? Pues lo cierto es que no se sabe muy bien. Se están realizando muchísimos estudios, pero dado lo extenso de la sintomatología de la fibromialgia, los resultados de estos estudios son también muy vagos y muy discordantes. Más que una causa única, los expertos hablan de varios factores que de manera aislada no deberían provocar patología alguna, pero en conjunto pueden causar fibromialgia. Estos factores son:

  • Alteración genética: se han observado auténticas “dinastías” de fibromialgia, donde varios miembros de la familia, de distintas generaciones, padecen fibromialgia. Por ello se habla de una predisposición genética a padecerla.
  • Alteraciones sueño- vigilia: se cree que las alteraciones del sueño pueden desencadenar la fibromialgia en pacientes predispuestos a sufrirla.
  • Depresión – estrés – ansiedad: se cree que estos estados de agitación pueden desencadenar la enfermedad. No obstante, algunos científicos dudan de qué fue antes, si el huevo o la gallina; es decir, si los pacientes con fibromialgia y depresión/tristeza sufrieron primero la depresión y eso desencadenó la fibromialgia, o si fue la fibromialgia la que causó la depresión.
  • Traumatismos: muchos pacientes con fibromialgia empiezan a desarrollar sus síntomas tras un golpe, un accidente de tráfico, una caída, etc.
  • Otros factores: como se investiga en muchas direcciones, han aparecido estudios relacionando la fibromialgia con multitud de factores: infecciones víricas, intoxicaciones metálicas, tatuajes, piercings, enfermedades autoinmunes, hipotiroidismo...

Lo dicho, se está investigando y nada de esto se puede dar por definitivo.

 

SÍNTOMAS DE LA FIBROMIALGIA

El síntoma principal de la fibromialgia es el dolor y éste puede ser leve o intenso. Las áreas del dolor se denominan puntos de sensibilidad, los cuales se encuentran en el tejido blando de la parte posterior del cuello, los hombros, el tórax, la región lumbar, las caderas, las espinillas, los codos y las rodillas. El dolor se irradia entonces desde estas áreas. El dolor se puede sentir como profundo, punzante o quemazón. Las personas con fibromialgia tienden a despertarse con dolores y rigidez en el cuerpo. Para algunos pacientes, el dolor mejora durante el día y empeora durante la noche. Algunos pacientes presentan dolor todo el día. El dolor puede empeorar con el clima húmedo o frío, la ansiedad y el estrés.

La fatiga, el estado de ánimo deprimido y los problemas con el sueño aparecen en la práctica totalidad de los pacientes con fibromialgia. Muchos dicen que no pueden conciliar el sueño o permanecer dormidos y se sienten cansados cuando despiertan.

Otros síntomas de fibromialgia pueden abarcar:

  • Síndrome del intestino irritable.
  • Problemas de memoria y concentración.
  • Entumecimiento y hormigueo en manos y pies.
  • Palpitaciones.
  • Disminución de la capacidad para el ejercicio.
  • Jaquecas o migrañas tensionales. 

 

TRATAMIENTO DE LA FIBROMIALGIA

La fibromialgia es una patología que no tiene cura pero se pueden conseguir mejoras en la calidad de vida tanto física, psíquica y social , aplicando un tratamiento multidisciplinar. La eficacia del tratamiento se encuentra no sólo en una adecuada administración de fármacos (analgésicos, ansiolíticos y antinflamatorios) sino también en la ejecución de un programa de intervención conductual y actividad física. El objetivo del tratamiento es ayudar a aliviar el dolor y otros síntomas, al igual que ayudar a que la persona le haga frente a dichos síntomas:

  • Fármacos son el pilar básico de un adecuado tratamiento para mejorar la calidad del sueño y disminuir el dolor.
  • Medidas de higiene del sueño como no consumir cafeína horas antes de acostarse, no realizar ejercicio intenso.
  • Práctica de deporte de manera moderada evitando la fatiga; para ello se aconsejan actividades como caminar, esquiar y nadar. Realizar 2-3 veces por semana y al finalizar llevar a cabo estiramientos.
  • Las técnicas de relajación se aconsejan con la finalidad de conseguir el bienestar psiquíco - emocional y el descanso mental.

 

FISIOTERAPIA EN LA FIBROMIALGIA

La fisioterapia se ha mostrado muy eficaz en el tratamiento de las crisis de la fibromialgia, cuando se exacerban los síntomas. Para ello usamos:

  • Masoterapia: el masaje ayuda a irrigar y oxigenar los músculos doloridos, lo que da lugar a una relajación y una disminución del dolor. Eso sí, ha de realizarse de manera suave, lenta y metódica. Los pacientes con fibromialgia tienen la sensibilidad alterada, por lo que una presión “un poquito fuerte” puede ser para ellos una presión “demasiado fuerte”.
  • Estiramientos musculares: los estiramientos mejoran la capacidad de movimiento de los músculos, e indirectamente de las articulaciones. Además mejoran la irrigación de los músculos, ayudando a que se relajen y por tanto disminuyendo el dolor. Han de hacerse suaves y mantenidos (estiramiento pasivo), y de manera que el paciente perciba una tensión ligera; si la tensión es excesiva(insisto que en estos pacientes la diferencia entre poco y excesivo es muy pequeña), el músculo en vez de relajarse se defenderá contrayéndose. En algunos pacientes se usa la combinación de frío y estiramientos para evitar la contracción de defensa, pero en otros pacientes esto puede ser contraproducente. Por ello hay que ser muy cuidadoso.
  • Termoterapia: el calor es relajante, vasodilatador y analgésico, por lo que está muy indicado para los pacientes con fibromialgia.
  • Medidas de ergonomía e higiene postural: la fibromialgia no es una enfermedad invalidante, pero sí incapacietante. Por tanto, se les enseña a los pacientes qué movimientos y gestos deben evitar para crear más dolor, o como afrontar las dificultades que suponen las actividades de la vida diaria. Además, insistimos en la práctica de deporte como medio para mantener el aparato locomotor lo más fuerte, ágil y resistente posible.
  • Apoyo psicológico: en fisioterapia no hacemos tratamiento psicológico. De eso se encargan los nunca suficientemente valorados psicólogos. Pero el fisioterapeuta ha de empatizar con el paciente, entendiendo y apoyando al paciente para afrontar la sintomatología, e insistiendo en que la fibromialgia es una enfermedad crónica frecuente y que no supone riesgo para la salud siempre que sea tratada.